Búsqueda personalizada

jueves 24 de abril de 2008

POEMA A LA FELICIDAD

La felicidad
Hay miríadas de seres en el universo
Que son felices y no te conocen.
Millones de personas en la Tierra
Son felices- e ignoran que existes.
Muchos también te han visto
Y son felices sin amarte.
Y algunos que te amaron
Disfrutan de un feliz olvido.
¿Porqué, pues, soy yo el único hombre
Para quien tú eres toda la felicidad en el mundo?[1]
[1] Poema de Rogelio Echavarría.

martes 22 de abril de 2008

Y DE DIAS

Quiero llenarme de música…
De música silenciosa.
Y de días…Y de días…
¡Días sin sombra![1]
[1] Poema de Liliana Cadavid

lunes 21 de abril de 2008

Borges y La Entonación de una Metáfora

Por Alexander Martinez Rivillas[1]
Alguna vez un hombre, en verdad modesto, al que todos conocemos por Borges, construyó un cuento intitulado “Los Teólogos”, en el que una impía secta medieval, de origen discutido, llamada los Histriónicos, propagaron su doctrina entre los hombres propensos al mal. Una de las versiones de esta doctrina consistía más o menos en esto: el mundo en el que vivimos era el reflejo imperfecto, desagradable y falso de un mundo perfecto, bello y verdadero situado en el cielo. Este reflejo era el absoluto opuesto y la completa inversión de ese mundo perfecto, por lo que tanto más disparatados y abominables fueran los actos ejecutados en este mundo más justos y bondadosos aparecían ante dios los actos gemelos en aquél mundo perfecto. Según versan algunas consecuencias lógicas de la doctrina, las almas se salvarían, sin lugar a dudas, sólo si sus reflejos en la tierra cometieran el mayor daño posible sobre sus congéneres. Por ello, ser bueno residía en pecar, amar residía en odiar, ser honesto residía en robar.
A primera vista, la doctrina revelada por Borges, parece pertenecer exclusivamente al mundo de la ficción. Pero, por el contrario, algunas casualidades pueden mostrar que no hay nada en el mundo que no se le parezca.
En otra ocasión, Borges pronunció, en el ensayo “La esfera de Pascal”, una sentencia bastante famosa entre sus estudiosos, según la cual la historia universal podría interpretársele como la diversa entonación de algunas metáforas. En efecto, aquella doctrina sobre la inversión de un mundo perfecto, cuyos imperfectos reflejos constituyen nuestro mundo, puede ser considerada la entonación de una antigua y permanente metáfora: esa que desdobla nuestro mundo en un mundo perfecto y verdadero y otro imperfecto y falso, y que aparece expuesta, seguramente no por primera vez, en el consabido mito de la caverna de Platón.
Otra entonación de esta misma metáfora, se halla nítidamente presente en el cristianismo desde su fundación.
Así pues, el cristianismo afirma con incesante vehemencia que nuestro mundo es un “valle de lágrimas”, mientras el cielo, el hogar de dios, es el lugar donde las almas gozan de una dicha infinita.
Desde luego, hay aquí una conexión que no se puede olvidar, y es que la matriz racional del cristianismo es el platonismo, y que, adicionalmente, algunos eruditos han definido el cristianismo como un “neoplatonismo para el pueblo”.
Pero, a veces sucede que se replica la misma entonación, y algunos dogmas del cristianismo fueron víctimas de la secreta influencia de la doctrina desentrañada por Borges. Veamos un ejemplo: San Agustín formaliza, eso sí con deliberada lucidez, la libertad del cristiano, el libre albedrío, para explicar el mal que a diario lo amenaza y, en consecuencia, para poder justificar el pecado, la culpa y el castigo. De este modo, si el cristiano tiene la libertad de elegir entre obrar bien u obrar mal, entonces sería su sana experiencia la que le enseñaría verdaderamente lo siguiente: que para ser buenos hay que saber que existe el pecado, o mejor, cayendo en desgracia comprendemos verdaderamente la dicha del cristiano; que pecando en exceso entendemos la perfección del alma que es salva; que entre más odiemos más perfecta es nuestra idea del amor; que para ser siervos de dios hay que conocer la libertad del cristiano.
En resumen, unos necesitan pecar para que otros sean buenos, o lo más común, requieren ellos mismos de las corrupciones de la carne para huir hacia la gracia del señor.
Mucho después fueron los protestantes los que sufrieron las consecuencias de la doctrina recreada por Borges. Lutero y Calvino, los fundadores del protestantismo, acometieron una aventura más ambiciosa: pusieron en relación inversa los vínculos entre el alma y el cuerpo. Se dispusieron a enseñar entonces que la riqueza espiritual precisaba la pobreza material, que el trabajo agitado agradaba a dios y pacificaba el alma, que cuando el hombre ahorraba su alma despilfarraba alegría, que la austeridad y la sencillez multiplicaba la belleza y la bienaventuranza del alma.
Pero existe una práctica sobre la cual la metáfora entonada por Borges ha tenido alcances más atroces, se trata de la política. Esta actividad, famosa por convertir el deseo de unos pocos en la pasión de todos, e infatigable en su propósito de falsificar en breves consignas los deseos de todos, supo, con matemática destreza, invertir toda idea de libertad. Pareciera que en el mundo de la política operara esta secreta inversión: quien busca la libertad encuentra otra forma de esclavitud. Quizá la revolución francesa sea una muestra de aquélla broma del destino.
La busca de la libertad condujo al pueblo francés a la sedición contra la tiranía, al levantamiento espontáneo, a la batalla irregular: la toma a la Bastilla, la destrucción de los relojes –los cómplices implacables de los tiempos de la opresión-. Luego vino la instauración de un nuevo orden, el orden de la libertad, y los nuevos sediciosos, los hondamente honestos y consecuentes, los fantasmas de la paranoia que padecieron los nuevos héroes, expiaron en la guillotina un pasado imaginado por la envidia y el resentimiento.
El pueblo había creído que esa insurrección bastaba para ser libre, pero luego “La República” decidió que el nuevo orden requería que el pueblo fuera obligado a vivir la verdadera libertad –algo equivalente pronunciaba Robespierre-, la libertad de la salvaje economía burguesa.
Como si se repitiera la misma broma, la “belleza y armonía” de los derechos del hombre y del ciudadano, promulgados por la revolución francesa, hallaron en Hispanoamérica su exacto revés. Una vez fatigadas las aventuras independentistas de estas republiquetas, el “monarquismo ancestral”, la chafarotería católica y la holgazanería criolla, encontraron en los derechos universales la mejor ocasión para realizar su paraíso feudal, por lo cual cuando leían en éstos “sufragio universal” entendían engaño universal, cuando leían libertad religiosa entendían religión de Estado. Si éstos invocaban la libertad de empresa entendían libertad de parasitar, y si llamaban al uso productivo de la tierra entendían uso contemplativo de la tierra.Es muy común ver que los hechos de los hombres no alcancen sus propósitos, pero las anteriores situaciones muestran que los hechos no siguieron los propósitos, que ni siquiera los propósitos se pronunciaron, sino muestran que las ideas de lo perfecto y lo verdadero se han comprendido bajo los sórdidos efectos de una muda inversión, y que se han ejecutado con el implacable empeño de exhibir su absoluto revés, como si el destino de los hombres fuera precisamente el de entonar las mismas metáforas: la metáfora de Platón.
[1] Aquelarre. Revista semestral del Centro Cultural de la Universidad del Tolima. No2. Edición Julio –Diciembre 2002

domingo 20 de abril de 2008

NO SE SACIAN LAS SEDES

Era invierno cuando me entró la sed innominada
Sed de lo hondo y de lo gris opaco
Sed que no se saciaba ni se hundía
Una sed tan inmensa como los témpanos del norte
Y tan fría
Sed que no se dañaba al lloviznarla
Ni mostraba la dura tarjeta de su nombre

Entiéndese por sed según el decir de los sabeos
“deseo ardiente de una cosa”
No era ansia de agua en la garganta
Era “deseo ardiente de una cosa”

Yo contraje una pequeña sed de oro
Cuando tenía siete años
Viendo the far west movies
Un año entero mi retina
Sobre un tratado práctico de alquimia

Y a medida que el tiempo se alargaba
Los pantalones se iban sucediendo

Sed de vivir a secas
Sed de nada
Sed de morir quemado
Sed de sexo

Fue al cumplir los diecinueve años
Que la sed de matar se hizo una obsesión
En mi vida
Era una sed sádica
Sed de ver sangre sobre una piel
O sobre una dentadura quebrada de mujer
(recuerdo que les corté a varias palomas
El cuello con una cuchilla
De afeitar)

Luego fue una sed de vicios
Tan prolongados y maravillosos
Que me capturaba la mañana ejecutándolos

Pero las sedes peores
Fueron las sedes de leer
Reciredo a gide junto a la lámpara
Recuerdo las sedes saciadas
Las sedes del insatisfecho

Hay sedes que nunca se llenan
No importa el vino
Ni el mar
Ni el sol[1]
[1] Poema de Jotamario, seudónimo de Mario Arbeláez J.

sábado 19 de abril de 2008

QUIERO BAILAR CON ULISES

“Hereux qui comme Ulysse a fait un beau voyage” Joachim du Bellay.

Quiero invitar a bailar a Ulises,
Quiero beber con él y que me cuente
De qué color eran los ojos del joven Aquiles.
Quiero que me cante el canto de las sirenas
Y me diga de sus noches de insomnio
Sobre las aguas del Mediterráneo.
Quiero saber de su complicidad con Circe
En la isla de Ea y de sus extrañas
ceremonias y encantamientos.
Quiero que Ulises me haga el amor
Y en la cama me cuente
Cómo eran los vestidos de Helena
Y si París fue como lo pinta Rubens.
Quiero saber qué vió en el país de los Lotófagos,
De qué color eran las montañas de Eólide.
Quiero que me cuente por qué regresó a Itaca.[1]
[1] MARIA MERCEDES CARRANZA.

EL HOMBRE, the man

De su torpeza, de sus gestos vanos y gastados, de sus deseos equívocos y tenaces, de su «a ninguna parte», de su clausurado anhelo de comunicarse, de sus continuos y risibles viajes, de su levantar los hombros como un simio hambriento, de su risa convencional y temerosa, de su paupérrima letanía de pasiones, de sus saltos preparados y sin riesgo, de sus entrañas tibias y estériles, de toda esta pequeña armonía de entre-casa, debe hacer el canto su motivo principal.
No temáis el esfuerzo. A través de los siglos hay quienes lo han logrado hermosamente. No importa perderse en el camino y sentarse a mirar pasar la tropa con un espeso alcohol en la mirada. No importa. [1]
[1] MUTIS Álvaro. Summa de Maqroll El Gaviero. Poesía 1948-1970. E. Oveja Negra Ltda. Bogotá Colombia 1982

viernes 18 de abril de 2008

LA MUERTE, A morte

No inventemos sus aguas. Ni intentemos adivinar torpemente sus cauces deliciosos, sus escondidos remansos. De nada vale hacerse familiar con ella. Volvámosla a su antigua y verdadera presencia. Venerémosla con las oraciones de antaño y volverán a conocerse sus rutas complicadas, tornará a encantarnos su espesa maraña de ciudades ciegas en donde el silencio desarrolla su líquida especia. Las grandes aves harán de nuevo presencia sobre nuestras cabezas y sus sombras fugaces apagarán suavemente nuestros ojos. Desnudo el rostro, ceñida la piel a los huesos elementales que sostuvieron las facciones, la confianza en la muerte volverá para alegrar nuestros días.[1]
[1] MUTIS Álvaro. Summa de Maqroll El Gaviero. Poesía 1948-1970. E. Oveja Negra Ltda. Bogotá Colombia 1982

miércoles 16 de abril de 2008

Espera

Vivo muriendo en la espera/ de esa hora que no marca/ tu reloj.[1]
[1] Poema de Maria Isola Salazar Betancourt.

martes 15 de abril de 2008

Alianza

Alianza

Seremos / el uno para el otro/ hasta que el odio nos separe,/ amor.[1]
[1] Poema de Gloria Posada.

sábado 12 de abril de 2008

EN MI CUERPO

En mi cuerpo / he encontrado el tuyo/ y en los dos/ la palabra precisa/ y el instante.
Solo tu piel/ me da la idea/ del desierto/ y en sus arenas/ encuentro aquellos ojos.
Agua fundamental/ fuente/ y herida/ que se prolonga/ cuando te encuentro/ y huyes/ en la mirada/ de los otros.[1]
[1] Poema de Orindo Perdomo Guerrero, del Huila.

viernes 11 de abril de 2008

Poema do amor:O cântico dos cânticos, capítulo Um

1:1 O cântico dos cânticos, que é de Salomão.
1:2 Beije-me ele com os beijos da sua boca; porque melhor é o seu amor do que o vinho.
1:3 Suave é o cheiro dos teus perfumes; como perfume derramado é o teu nome; por isso as donzelas te amam.
1:4 Leva-me tu; correremos após ti. O rei me introduziu nas suas recâmaras; em ti nos alegraremos e nos regozijaremos; faremos menção do teu amor mais do que do vinho; com razão te amam.
1:5 Eu sou morena, mas formosa, ó filhas de Jerusalém, como as tendas de Quedar, como as cortinas de Salomão.
1:6 Não repareis em eu ser morena, porque o sol crestou-me a tez; os filhos de minha mãe indignaram-se contra mim, e me puseram por guarda de vinhas; a minha vinha, porém, não guardei.
1:7 Dize-me, ó tu, a quem ama a minha alma: Onde apascentas o teu rebanho, onde o fazes deitar pelo meio-dia; pois, por que razão seria eu como a que anda errante pelos rebanhos de teus companheiros?
1:8 Se não o sabes, ó tu, a mais formosa entre as mulheres, vai seguindo as pisadas das ovelhas, e apascenta os teus cabritos junto às tendas dos pastores.
1:9 A uma égua dos carros de Faraó eu te comparo, ó amada minha.
1:10 Formosas são as tuas faces entre as tuas tranças, e formoso o teu pescoço com os colares.
1:11 Nós te faremos umas tranças de ouro, marchetadas de pontinhos de prata.
1:12 Enquanto o rei se assentava à sua mesa, dava o meu nardo o seu cheiro.
1:13 O meu amado é para mim como um saquitel de mirra, que repousa entre os meus seios.
1:14 O meu amado é para mim como um ramalhete de hena nas vinhas de En-Gedi.
1:15 Eis que és formosa, ó amada minha, eis que és formosa; os teus olhos são como pombas.
1:16 Eis que és formoso, ó amado meu, como amável és também; o nosso leito é viçoso.

1:17 As traves da nossa casa são de cedro, e os caibros de cipreste. [1]
[1] Portuguese Joao Ferreira de Almeida Actualizada.

Urbe sin ti

Son más de un millón seiscientos mil / metros cuadrados/ y más de siete millones de habitantes.
¿Cómo hallarte / entre tantos pitos / tantos postes / tantas soledades?[1]
[1] Maria Mercedes Lafaurie

jueves 10 de abril de 2008

Nuevo Elogio de la Puta

Gustavo Adolfo Quesada Profesor Universidad INCCA de Colombia[1]
Ninguna de mis explicaciones será satisfactoria. Bien puedo callarme y reírme desde mis adentros, puesto que ustedes ya formaron sus juicios y sé, les conozco bastante bien, que son rígidos, inapelables e inmodificables. Pero, algo me dice, sobre todo la preocupación por las futuras generaciones, que debo sustentar mi decisión, con el máximo de lucidez y precisión, no vaya y por mi silencio los jóvenes terminen creyéndoles a ustedes y, como es de esperar, su conducta se adapte a sus normas, con grave daño para ellos mismos y para toda la vida social.
Pues bien: amo las putas. No hay nada que me produzca más placer y más dicha de vivir que acudir a los prostíbulos, tomarme lentamente unos tragos, ver el show, y luego, colocar a las damas en fila y escoger la que prometa más desparpajo y solidaridad.
Desparpajo, sí, pues se requiere desparpajo, para entregar hasta el último rincón del cuerpo, con alegría, dedicación y entereza. Mejor sería decir profesionalismo. Todos ustedes saben lo que cuesta acostumbrar a la mujer que se ama a desnudarse plenamente, a permitir que nuestra boca la recorra milímetro a milímetro, a tomar la iniciativa y correspondernos en la misma forma, y demás delicadezas, como la “fellatio”, el “cunnilingus” y etcétera, para los entendidos. Solidaridad, es evidente. Mientras el éxito con cualquier mujer consiste en nuestro sacrificio y su goce, el oficio de la puta es darnos el goce, trabaja para nosotros. Y cuando en una de ellas se dan estas dos condiciones unidas a la sabiduría que da la experiencia es verdaderamente el paraíso terrenal. Miren ustedes, la amada nos exige, primero exclusividad, la puta nos comparte sin celos ni resquemores; la novia nos pide ser triunfadores, es la condición inicial de los procesos de selección natural, la puta nos consuela de las derrotas, que son, entre otras cosas, el fundamento de su empresa, lo que significa que en buena ley siempre tendrá trabajo. ¡Ah, que hay que pagarle!, pues sí, ¿pero acaso a la amante no hay que llevarla a comer, comprarle regalos, sostenerla, invitarla a cine, costear los pasajes de cualquier salida y pagar los hoteles? ¿a la esposa no hay que comprarle apartamento y encima televisor, cama, nevera, lavadora, licuadora, manteles, sábanas y mascotas? ¿no hay que pagarle clínicas, jardines infantiles, colegios y universidades? Una esposa que se respete tiene hijos, una puta respetable los evita. Hagan las cuentas y examinen donde se encuentra la verdadera economía. Piensen quien trabaja para quien. Agreguemos, y me perdonan un esguince en la narración, que la injusticia reina en el mundo.
La especie y la sociedad quieren prolongarse en el tiempo, sin embargo, es de nuestro bolsillo que se pagan los gastos. Dichosos los tiempos futuros cuando sea la especie la que se cuide de los hijos. Dirá el gerente de la entidad reproductora (esto lo intuyó Huxley): señores, la colonización del planeta x que iniciaremos dentro de veinte años requiere doscientas mil personas. Por lo tanto debemos producirlas prontamente, hay que utilizar toda la capacidad instalada. Luego dará las especificaciones, las normas técnicas y todo lo que se requiere para que de las fábricas salgan seres humanos apropiados para las esforzadas tareas de la colonización.
Mientras tanto viviremos tranquilos, sin llanto nocturno, sin gripas, sin vacunas, sin parques llenos de pequeños demonios, sin reuniones de padres de familia en los colegios y sin tener que escurrir nuestros bolsillos para las onces, los uniformes, los libros, las pensiones y todo lo que no menciono y que ustedes viven pagando diariamente, que es el principio fundamental para que se les considere buenos ciudadanos y buenos padres.
Retomemos el hilo. Decía y lo repito, que la puta se da por una tarifa, sin disimulos y sin vergüenza, pero también sin compromisos.
Pongamos un caso muy común.
Cuando llegas a tu casa tienes que rendir cuentas. Cuando llegas al prostíbulo no le debes explicaciones a nadie. Cuando sales de tu casa, debes decir para dónde vas.
Cuando sales del prostíbulo, simplemente te vas y asunto arreglado.
Y algo muy importante que no debe ser olvidado: la puta no te presenta a la mamá ni al papá, ni a los hermanos ni a los primos, lo que quiere decir, que no te obliga a los desesperantes almuerzos de los domingos, ni tienes que poner una cuota para la clínica o el funeral de los suegros, ni debes guardar respetuoso silencio para que el “suegro” se explaye en su sabiduría de la vida o la suegra te regañe y lo más agobiante te dé consejos; tampoco tienes que ayudarle a conseguir empleo a los hermanos ni prestarle plata a los primos ni reunirte en navidades y año nuevo con esa ralea insoportable que se bebe tu trago, se roba los CD, apaga los cigarrillos en los muebles y destruye los tapetes. Y por ninguna razón te ves obligado a hospedar al tarambana de la familia con su mujer gorda y sus niños gritones cuando los expulsan del apartamento por no haber podido pagar el arriendo.
Digámoslo así: La puta no tiene padres. La puta no tiene hermanos. La puta no pide hijos. La puta te da su cuerpo. Y no negocia tu alma. La puta no te pregunta. No te reclama, no te regaña,. No te exige ser puntual. En la llegada a la casa. No te regala medias. No espera de ti que triunfes. No te exige trajes finos. Ni te pide que la invites. A cenar a cine o al campo. No te exige un carro nuevo. Ni un regalo a cada rato .No sufre duras jaquecas .Cuando tus gónadas claman. Y si no puede desnudarse. Te presenta quien lo haga .La puta se queda calla .Mientras tu mujer habla que habla .La puta te sabe alegre .Y hace su oficio con calma.
La puta te sabe triste .Y hace su oficio con calma. La puta sabe qué quieres .Tu mujer lo que ella aguarda. La puta te da su goce. Y si no goza contigo. Fresca se guarda la plata. Y si gozó lindamente. También se guarda la plata. Tu mujer te pide goce.
Y también guarda la plata. Y si no goza contigo se compensa con más plata. La puta no te aconseja.
Ni es la dueña de tu alma. Le basta con su tarifa. Y si te roba es su maña. No los gastos de la casa.
¿Pueden ustedes calcular mayor felicidad que gozar del cuerpo sin alienar ni la libertad ni el alma? Por otra parte, todos hemos consensuado, es la razón de nuestra felicidad presente, que lo más importante son el valor de cambio y la sociedad de mercado. Entonces: ¿por qué seguimos pensando que el amor sea valor de uso?
Tengo miles de otras buenas razones, pero en definitiva la más importante es esta: Comprar el amor a una profesional es como comprar un buen vehículo en un concesionario aprestigiado. Comprar el amor, siempre se compra, a quien no es profesional en el oficio, es como comprar un seguro de vida a un vendedor de cigarrillos.
Créanme. Los buenos tiempos se acercan. Finalmente todos los hombres entenderán que es más barato comprar sexo que casarse, y que es más divertido un show nudista que una visita a la suegra, y más gratificante el sexo cuando uno compra lo que quiere, que cuando paga por lo que ellas quieren y a un costo mayor.En fin, cosas de una moral todavía naturalista. La verdadera moral, la que construye el mercado, pronto no dejará teta sin precio ni pubis falsamente enamorado.
[1] Aquelarre. Revista semestral del Centro Cultural de la Universidad del Tolima. No2. Edición Julio –Diciembre 2002

lunes 7 de abril de 2008

LES LUTHIERS

Estas citas se atribuyen al grupo Les Luthiers:
No te metas en el mundo de las drogas: Ya somos muchos y hay pocas.

Tener la conciencia limpia es síntoma de mala memoria.

El que nace pobre y feo tiene grandes posibilidades de que al crecer le desarrollen ambas condiciones.

Pez que lucha contra la corriente muere electrocutado.

Si la montaña viene hacia ti, corre que es un derrumbe.

domingo 6 de abril de 2008

Tierra, teatro, violencia

DESMADRE.TIERRA.CO
Por:JAVIER VEJARANO DELGADO[1]
Personajes: Campesino, Campesina. Veinticuatro militares ( Todos de idéntico uniforme )
Pieza breve en un acto, compuesta de dos cuadros intermediados por oscuridad.
El primer cuadro se representa en un espacio campestre a las 6 a.m. en el patio de una casa de finca. Hay elementos de labor, una enjalma, varios costales (Talegos de fique) y cajas de guadua, montones de maíz, naranja, banano, tomate. Durante el primer cuadro los costales y las cajas se llenarán y se amarrarán.
El segundo cuadro se desarrolla en la ciudad: Una calle, un parque, siendo las 12:45 del medio día, donde quienes tienen la gran fortuna de almorzar hacen la digestión mientras es hora de regresar al trabajo, otros, los más numerosos, son desempleados que aprovechan cualquier ocasión que rompa la rutina, que distraiga la derrota, la miseria, en fin, ciudadanos varios en su ir y venir. Este será el público ficticio al que se dirigirán nuestros personajes. Entra el campesino tarareando una canción y con una taza de café, a la que le agrega con disimulo un trago de aguardiente de una botella camuflada en un costal.

Campesino: ¡Cerrero y con alma! (Bebe y tararea un fragmento de canción)... En voz alta, para ser escuchado de lejos: Antonio, vaya por las mulas mientras yo acabo de empacar y de amarrar los costales. (Toma café y tararea el mismo fragmento de canción ). En voz alta, para ser escuchado de lejos: Magdalena, no se olvide de traer la fórmula para comprar los remedios, ya hace un mes que se los formularon y es mejor no dejar avanzar los males. (Empieza a llenar los costales con los montones que hay en la escena, que luego irá cosiendo con una aguja capotera, mientras canta la canción que antes tarareaba) “yo tenía una mula rucia en la ciudad de Medellín con una peladurita de la cola hasta la crin pero hay que ver y ver tenía una maña que siempre corcoveaba cuando le ponía la enjalma arre, mula, ¿ por qué corcovea ? porque le pongo la enjalma, la cincha y la correa”
Mientras canta y empaca, sorpresivamente entran ocho militares, con fusiles... acabando de acechar, acabando de mirar...: Buenos días, saluda alguno, con saludo sigiloso. El Campesino sorprendido, agarra la cacha de su machete (Instinto de conservación en extrema alerta).
Militar: Tranquilo amigo, no se asuste, ¿ha visto gente armada por aquí?
Campesino: No señor, por estos montes olvidados no viene nadie. Y Uds., ¿Quiénes son, señores? (Todavía no suelta la cacha de su machete).
Militar: Somos guerrilleros, nos tienen cercados hace tres días y tenemos un herido, necesitamos que nos venda lo que pueda de primeros auxilios y algo de comer si tiene.
Campesino: (Suelta la cacha de su machete y respira más tranquilo). Señores, precisamente vamos para el pueblo a vender esta cosecha, para poder hacer algo de mercado y de primeros auxilios debe haber un poco de alcohol y alguna pasta para el dolor.
Militar: Tome esta plata y véndanos las pastas y el alcohol, y una panela, de las de reserva.
Campesino: (Que no recibe la plata y en voz no tal alta). Mija! mire haber que tenemos por ahí de droga y si quedó algún pedazo de panela... (Vuelve a la actividad y con tímido humor): y Uds. De qué grupo son: EPL, Elenos, FARC, maoístas, trotskistas, bolcheviques, ERP, porque grupos si hay a la lata, ¿no?
Militar Guerrillero: Si, pero todos buscamos lo mismo, la revolución socialista, porque la revolución es el único camino para alcanzar la dignidad y hacer realidad el derecho a la educación, a la salud, al trabajo...
Campesino: Mire señor, este país no tiene arregladero, toda nuestra historia es una historia de desastres, si me permite la comparación con la agricultura, lo que ha prevalecido son las sequías, las inundaciones, las malas cosechas, mejor dicho, sequía permanente de bienestar, inundación de miserias y cosecha de violencias.
Militar guerrillero: Lo que usted está diciendo compadre es absolutamente cierto, es lo que nosotros repetimos en todas partes:
Mientras exista la injusticia, la explotación, la miseria de la mayoría de la población, un Estado que abandonó su función social, un gobierno compuesto por politiqueros que hicieron de la administración un negocio para enriquecerse, siempre habrá rebeldes dispuestos a luchar. Tenemos que destruir este Estado capitalista y empeñado al imperio norteamericano, y construir un Estado Socialista, digno y soberano.
Militar guerrillero 2: Vámonos que estamos dando papaya por aquí.
Militar guerrillero: Gracias compadre, otro día discutimos. (Salen los Guerrilleros).
Campesino: (Al verlos salir respira, ahora sí profundo y se toma un buen trago de aguardiente). Y dice en voz alta: Magdalena, ¿Cómo está mija?
Campesina: (En off). El susto fue muy berraco, pero por este lado había una guerrillera jovencita, tan flaca que parecía un esqueleto uniformado, me dio fue pesar y le di un café con leche y arepa, la boba esa, en lugar de tomárselo se lo llevó al enfermo, seguramente era el novio. Mijo, nos dejaron $20.000 pesitos, con eso completamos para los remedios.
Campesino: Esta gente es más terca que una mula, llevan años y años guerreando y no se cansan. Mija vaya y avísele a Antonio que le apure con las mulas, menos mal que no estaba o si no hasta se lo hubieran llevado. (Cose con más rapidez mientras tararea la canción que luego canta: Yo tenía una mula rucia en la ciudad de Medellín, Con una peladurita de la cola hasta la crin, Pero hay que ver y ver y ver tenía una maña, Que siempre corcoveaba cuando le ponía la enjalma...
Mientras canta es sorprendido por otros ocho militares, quienes entran con una actitud más agresiva, lo que hace que saque su machete y se ponga en posición de defensa contra ataque.
Tensión.
¡Machete en alto ansioso de cuello, fusiles ansiosos de pulmón!
Paramilitar: Alto, no se mueva, somos AUC, autodefensas campesinas. ¿Ha visto pasar guerrilla por aquí? Sabemos que esa gente usa mucho esta ruta.
Campesino: (Sin guardar el machete). Si, por aquí pasaron corriendo como mulas, no vi cuántos eran ni por dónde se perdieron, pero les digo una cosa señores, a mí no me van a descuartizar así como así, yo no puedo impedirle el paso a gente armada por aquí.
Paramilitar 2: Lo desarmo comandante?
Paramilitar comandante: No, déjelo, ahora vamos de afán y este paisano nos salió bravito, después lo investigamos, miren a ver si hay algo de comer y sigamos...
Cuidado con ayudar a los bandoleros, a esa plaga de secuestradores, porque al capitán motosierra le gusta coleccionar orejas, testículos y tetas.
(Tensión final). Salen.
Campesino: Guarda el machete, toma un buen trago doble y ahora respira más hondo. Magdalena entra muy asustada. Mija, ¿los vio, qué le dijeron, y Antonio?
Magdalena: Me escondí en el fical cuando los vi, al escuchar quiénes eran me asusté muchísimo, ellos asesinaron a un primo en las bananeras solo porque era del sindicato, ahora sí me entró el terror, vámonos mijo, y Antonio no aparece, estoy muy asustada ¿Dónde se habrá metido?
Campesino: Tranquila mija, Antonio es un camaleón que conoce muy bien esta montaña, debe estar revisando las trampas. (Continúa su labor, pero ya no canta ni tararea ).
Mujer: (Tono alto, -y con razón- ). ¡Deje ya de pensar en los huevos del gallo! ¿ Qué está esperando? ¿ Que nos destrocen a pedazos? ¡ Estos matones son más terribles que el ejército de la inquisición! ¡Vámonos! ¡Yo me voy con mi hijo, usted verá si se queda, la próxima vez que pasen nos van a sacar los ojos y eso será lo menos que nos hagan!
( Sale ).
Voces agresivas se escuchan por todas partes: ¡Alto, nadie se mueva! Un militar entra apuntándole a la mujer, los otros siete rodean la escena.
Militares: ¡Alto no se muevan! (Revisan los costales, voltean algunos, requisan al campesino).
Campesino: (Con las manos en alto y el tímido humor). Miren señores, yo no sé quiénes son ustedes, porque todos se visten lo mismo y tienen las mismas armas, si van a disparar disparen de una vez, ya estoy mamado de tanta amenaza, pero eso sí dejen tranquila a mi esposa y a mí hijo. Todos se persiguen, todos se buscan, todos amenazan, todos roban, y nosotros que no hacemos sino trabajar somos los que pagamos el pato, ahora hasta la delincuencia usa uniforme camuflado.
Militar: Deje ya de tanto discurso, ejército sólo hay uno y somos nosotros, el ejército de la patria, los demás son bandoleros, y recuerde que usted está en la obligación de informar sobre cualquier movimiento de la delincuencia armada, ¿usted qué sabe?
Campesino: Lo que vi señor, primero pasaron como 20 uniformados, al rato pasaron como 50 uniformados, por aquí pasan todos, ya se lo dije, unos roban, otros amenazan y el campesino solo aguante y aguante.
Militar: (Revisando una lista, y unas fotografías )... ¿Cuál es el nombre de esta finca ?... Ya la encontré, La esperanza, bueno no hay informes de ustedes (Guarda la lista y las fotografías ). Recuerde que es delito colaborar con la subversión, esa gente lo único que sabe es secuestrar y llevarse a los niños como carne de cañón, su deber de ciudadano es avisar todo lo que vea por ahí. ¡Ni un vaso de agua para esos hideputas terroristas !
Campesina: ( Muy tranquila ).
Señor oficial, como usted se puede dar cuenta no somos ninguna clase de bandoleros, ni delincuentes, ni asaltantes. Heredamos de nuestros padres el amor por el campo, por la tierra y el trabajo, pero como usted vio al venir para aquí, la carretera está en muy mal estado, en invierno se pone imposible de transitar; el puesto de salud no tiene enfermera y mucho menos médico desde hace más de un año; y la escuela de la vereda lleva más de tres años sin profesor porque no hay presupuesto para pagarle....
Militar Oficial: (Interrumpiéndola).
Mire señora, nosotros no nos metemos en política, nuestro deber es reprimir a la subversión para darles a ustedes tranquilidad y la seguridad.
Bueno, no se olviden de informar acerca de cualquier movimiento de elementos armados. ¡Vanguardia avanzar! ( Salen).
El campesino: De forma apresurada saca todos los bultos de la escena, la herramienta, mientras vuelve a tararear la canción de la mula de la peladurita:
Ayúdeme a terminar de empacar, hay que llegar temprano para lograr buen precio, y a ver si alcanzamos al médico para que atienda a Antonio.
Campesina: Sí, vámonos, pero para otra parte.
Campesino: Tranquila mija, deje el desespero, no podemos salir corriendo así como así, sin saber para dónde, aquí la tierrita no es tan mala, hasta ganado podemos engordar.
Campesina: Pues lo engordará su abuela porque yo me largo con mi hijo.
Salen.
El espacio queda vacío. Oscuro.
Se escucha en la oscuridad el ruido de helicópteros artillados Black Hawk AH-60L (45”)
CUADRO SEGUNDO.
Una calle de la ciudad. Sonido de maracas y tambora.
Aparece un mimo, se nota que es Magdalena. Viste traje sencillo, de ama de casa. Resaltan las lágrimas del mimo, que organiza un espacio circular: va colocando flores, semillas, algunas frutas.
Cuando termina de delimitar el espacio, sale de él.
Entra sorpresivamente un vendedor ambulante, eso parece, por su forma de hablar. Vemos al Campesino que inicia su espectáculo de culebrero.
Campesino: Mientras coloca una calabaza en el centro, dice: Señoras y señores, hombres y mujeres de ésta bella ciudad, préstenme un minuto de su valioso tiempo por favor, venimos de las montañas, de fincas ganaderas y cafeteras y también de las arroceras, y no es para pedirles una ayudita, o una limosna por favor, al menos una moneda ¡ No faltaba más, primero la dignidad !
Sí, señoras y señores, soy jornalero, trabajador del campo, administrador de fincas y cosechero, tuve que salir corriendo de la finca por que el clima se puso muy caliente, tan caliente que olía a azufre por todas partes, a fósforo blanco, y las piedras se pusieron todas rojizas. Bueno pero ya estamos en esta hermosa ciudad y les voy a mostrar estas semillas, son muy especiales, ya no se encuentran casi, son muy escasas.
(Transición).
Dirigiéndose a la calabaza azul. ¡Quieta Pancracia ! No se me desespere que ya la voy a sacar, espere un momentico yo atiendo a los señores.
(Transición).
Sí señoras y señores, más tarde se la muestro, porque lo primero es lo primero, miren estas semillitas (El mimo recorre el espacio mostrando las semillas), son de girasol azul, abre de noche y cierra de día; la siembran en su jardín o en una matera, tiene que ser de barro, de plástico no sirve, porque la quema, cuando florezca, su presencia calmará la angustia del insomnio crónico...
(Transición).
Busca en su bolso... Y lo que es más espectacular, lo último en botánica indígena: ¿Si ven estas semillitas transparentes? Parecen perlas, pero no, son semillas de hierbabuena, germinan en menos de ocho días y a los 15 ya florecen y su aroma espanta las pesadillas más horrendas y persistentes, y lo que es mejor, favorece la ensoñación: Es decir, sin necesidad de químicos u otras yerbas ustedes sueñan despiertos toda clase de fantasías contra la depresión, contra el estrés, y contra la mala tristeza.
(Transición).
El mimo muestra y ofrece semillas, ramitas, florecillas, con su leve danza de antigua hechicera. Él escarba en su mochila. Y si necesitan ayuda para el amor,
¡Les tengo la semilla del pimentón!, su fruto consumido todos los días des encalambra las ternuras adormecidas y hasta las oxidadas
! Compren la bolsita, compren que es muy buena inversión, solo cuesta 1000 pesos el paquetico, tres bolsitas por 2500 y recuerden que a este bello país sólo lo arregla una gran pachanga social que invente una nueva legislación.
(Transición).
Se dirige de nuevo hasta la calabaza. Quieta Pancracia, que ya la voy a sacar, no me acose niña, sí señores y señoras, este animalito es una especie en vía de extinción, es el último ejemplar en América, pero antes de que conozcan a Pancracia, quiero que sepan que el mimo que les está vendiendo las semillitas no es mudo ni tartamudo, lo que pasa es que los mimos solo hablan con gestos en su función. (El mimo continúa con leve danza de hechicera, yerbatera y teatrera ofreciendo las mágicas semillitas); pero este mimo en la finca aprendió el canto de las aves mañaneras, sabe de los silencios de las sombras al atardecer y de las voces del agua y de los vientos entre los bosques.
(Transición).
Bueno señoras y señores, lleven las semillitas que ya nos vamos, y vamos de ciudad en ciudad, de pueblo en pueblo buscando a nuestro hijo (El mimo y él sacan fotografías grandes y giran con ellas)... Mírenla bien, es nuestro hijo, lo mandé una tarde a un mandado y no ha regresado, “Cualquier información muy bien les pagaré”, se llama Antonio Luna Días, le encantan las mulas, sabe de siembras y también ordeñar, toca muy bien el tiple y la bandola... “Bueno señoras y señores por su amable atención les vamos a regalar una fórmula de los indios Pijaos: Si sus hijos tienen el mal de ojo, es decir, que ya no pueden quitar el ojo de la televisión, denles todas las noches a las 7 en punto, changua de cilantro y agréguele trocitos de manzana roja, y a las 6 de la mañana denles 2 vasos de jugo de naranja y luego acompáñelos al parque a trotar 45’ bien despacito para que no se cansen, eso sí, el tratamiento dura todo el año, pero los beneficios son para toda la vida.
(Transición).
Y ahora sí les voy a mostrar a Pancracia, la cascabel alada ! (Pequeña danza de los dos entorno a la calabaza)... A la voz de una, a la voz de tres, abro la calabaza y záz !? (Pausa). ¿Si la ven? Claro mis amigos que no se ve. Y no se ve porque ella es invisible, pero existe!! Señoras y señores, ¡Existe! Y todos ustedes, quienes la esperaron, la desearon, y la quisieron, ustedes, los impacientes tendrán su recompensa: Según la leyenda de los Mamas Arahuacos, ustedes la verán en su soñar por tres noches consecutivas, serán verdaderas ensoñaciones placenteras y plenas de gozo, verán fantasías que los alegrarán todo el resto de año. ( Tapa y guarda la calabaza). Y ahora si nos vamos rapidito, y no se olviden de regar las semillas con agua de alberca, el agua de lluvia las daña por la acidez. Y nos vamos corriendo “Que ya viene la policía” y no hemos pagado el IVA. Huyamos Magdalena para las tierras frías, y si preguntan por nosotros: Que no los vimos, no los conocemos, no sabemos, no los oímos. Y adiós señores y muchas gracias por su colaboración. Con semillitas rojas escriben: ¡Viva la vida ! Salen rápido. Oscuro
Se escucha cada vez más fuerte el ruido de helicópteros Black Hawk UH-60 A/L rumbo a la zona de combates. (30 segundos).
Fin
[1] Aquelarre. Revista semestral del Centro Cultural de la Universidad del Tolima. No 1. Edición Enero –Junio 2002

EL CIELO DEL LAGO

cuento,cielo,lago

Cuento por :JOSÉ ALEJANDRO PINZÓN RÍOS[1]
“Son dos los temas unificadores: la risa y el olvido”. MILAN KUNDERA
No quería hablar del asunto, no obstante unas pocas palabras suyas bastaron para hacerme entender que era cierta la historia que me había impulsado a visitarla en Melilla, ciudad española, situada en un pequeño enclave de la costa marroquí, que constituye, esto me lo explicó ella misma con harto orgullo, un municipio especial con estatuto autonómico propio –“Perdone el pleonasmo, cuando dije ‘autonómico propio’’ quise subrayar que dicho estatuto no fue otorgado por el gobierno central... Pero, mire señor, no quiero ser retórica ni cortante, sin embargo razono necesario establecerle que lo que a usted le interesa no lo considero importante: Resulta descontextualizado, por decir lo menos, que suponga dentro de su Trabajo de Grado mi incidente con los Tukano como una muestra de resistencia ante la aculturación sufrida por su país, al fin y al cabo, todas las religiones orientales filtradas por lo helenístico tienen como centro el éxtasis... Asimismo, muchas verdades están llenas de mentiras... Por eso, no deja de ser una bobada haber dejado mi tarea empujada por algo que en mí ha sido recurrente, casi enfermizo, confundir la emotividad con la dignidad... Si usted insiste, vislumbro que terminará como cierto filósofo frente a las aporías eleáticas, cuando dijo: “Veo la solución, lo que no veo es el problema”, me indicó,
notándosele aún residuos de desconcierto. “Además, en la cosmovisión de los indios tukano del Vaupés–agregó tras una breve pausa, en tono sentencioso y evidenciando incomodidad– el ensimismamiento es emparejado a una caza maravillosa:
Según ellos, sólo han logrado experimentar el tibio abrazo de la bóveda celeste, aquellos que alguna vez se ensimismaron observando la flecha que hería cubriéndose lentamente de sangre”
No me atreví a importunarla más, y me callé. Intentando, mientras me alejaba y como lo aconseja una famosa tradición kantiana, pensar su historia desde sus propios zapatos.
Casi un comienzo sin dioses,
Tuvo la misión asumida, a mediados de la década de los setenta del siglo veinte, por una fascinante española ( hermosa, inteligente y adinerada), de recorrer tierras americanas con el fin de promover entre sus aborígenes los que ella presumía eran los más significativos valores de la civilización occidental.
Aquelarre
Cometido que todavía se recuerda con recelo en algunas regiones de Colombia, país donde inició su gira. Verbigracia, en la Sierra Nevada de Santa Marta, lugar de residencia de los indígenas Kogi, y en donde los adultos suelen reunir a sus jóvenes en las épocas de las lluvias fuertes para, “prevenirlos de hermosas plagas racionales que son producidas por el sereno marino, como aquella encarnada por una deslumbrante mujer extranjera que llegó años atrás a arrancar ideas felices y a sembrar otras sin raíces.“
Determinados así sus amplios y benévolos objetivos, la mujer recorrió con aparente éxito de norte a sur el territorio colombiano.
Hasta cuando arribó al noroeste del Amazonas, geografía de Colombia, y tanteó con los Tukano.
Motivada (más exactamente, enojada) porque dicha comunidad divinizaba los animales, y relacionaba la luna con los nidos de los pájaros y con una bestia amarilla manchada de rosetas oscuras- “Capaz de matar de un salto”
Analizó con rigor la mentalidad colectiva tukana y resolvió concretar su trabajo transmitiendo algunas de las rocosas parábolas de la Biblia –“La Biblia es en lo fundamental un libro poético y ellos parecen aspirar a la poesía: consideran al guacamayo la sonrisa de la selva, eso sí es hermoso“, se dijo.
Para tomarse confianza convino empezar sus lecciones con los niños: Les reveló que hubo un tiempo de desordenados abismos en que todo era nada. Pero que un Dios todopoderoso, con calor y humedad de semilla en su aliento, por medio de ordenes eficaces y de soplos, creó el mundo y sus muchedumbres. ...Y los infantes quedaron perplejos.
La mujer apreció que la explicación había sido contundente, suficiente, eficaz, y se sintió de inmediato satisfecha. Incluso se atrevió a conjeturar que aquella comunidad iba a ser fácilmente moldeable–“Como el agua para Lao Tse, estas cándidas almas superan los obstáculos que encuentran adoptando las formas de los mismos“, concluyó....La tarde sólo fue más luz.
Al día siguiente la mujer despertó pletórica de entusiasmo y se animó a ensayar con los mayores.
Reunió un considerable número de expectantes adultos y reanudó sus labores civilizadoras.
Les expuso que el Dios venerado por ella era tan generoso que hasta le había regalado su único hijo a los hombres, para que predicara entre ellos el desprendimiento y la despreocupación por el mañana: les ilustró que al precepto ”Mirad los lirios del campo” bien se le podría considerar una de sus más trascendentales lecciones.
Para complementar lo anterior seleccionó Proverbios 8-22, en donde se cuenta cómo mientras Dios delimitaba sus inquietos océanos, la sabiduría ya se deleitaba jugando con el universo – “cuando trazaba la bóveda de la faz del océano y le ponía puertas a la arrogancia de sus olas, era su encanto cotidiano, todo el tiempo jugaba en su presencia“, leyó enfatizando.
Les habló de un rey muy ecuánime, que solía repartir entre todos sus súbditos y en partes iguales los botines obtenidos en sus batallas triunfantes. No sólo entre los que peleaban, sino también entre los que cuidaban las provisiones, incluso las mujeres. Agregando que en una única ocasión dicho rey optó por entregarle una parte mayor a un soldado que había dejado perder un muro estratégico por estar pensando lo que significaba la sombra de una lanza en la arena (¿Quizá la silueta de una mujer?), explicándole al resto de sus combatientes que procedió así tras comprender que aquel soldado estuvo al mismo tiempo en dos guerras.
Cuando los nativos indagaron sobre los animales existentes en las regiones de arena les describió que el Behemoth era capaz de acallar la cantinela del río Jordán de un solo sorbo; y que de las fauces del Leviatán salían antorchas capaces de convertir el río Amazonas en un caldero hirviente –“Ante él danza el terror“, alardeó de memoria.
Como aquellos hombres le escuchaban con total atención ( ¿acariciados por misterios? ), la ibérica renovó su entusiasmo y decidió dejarlos de cara a la palabra sagrada: Los ubicó en grupos de a cuatro; les proporcionó a cada colectivo un ejemplar de la Biblia (en la traducción de Luis Alonso Schöquel y Juan Mateos, que consideraba era la mejor), les pidió que leyeran por su propia cuenta y se alejó.
Sin esforzarse demasiado parecía que todo le salía bien a la española, sin embargo las cosas comenzaron a cambiar de manera vertiginosa cuando horas después retornó a medir los alcances de su experimento, ya que en medio del camino se encontró con decenas de hojas de papel cebolla que eran arrastradas por las primera brisas nocturnas y que al examinarlas resultaron ser de la Biblia.
La mujer indignada apresuró el paso (“veloz cual jaguar espantado“, cuentan los que la vieron en ese momento), y cuando llegó al lugar donde había dejado a los lectores, se encontró con una situación inesperada que hizo acrecentar su desconcierto.
Los indígenas continuaban leyendo a pesar de que ya importunaba una enorme oscuridad, y ni siquiera notaron su presencia: ajenos por completo a cualquier distracción o complejo de culpa.
Leían maravillados; arriesgando corazón; prestados al deleite; casi anulados mágicamente: con un fervor similar al que le ponían a sus rituales y juegos.
Pero, al terminar de leer cada página realizaban lo que ella al punto presumió era una acción absurda y un irresponsable roce con la blasfemia:
“Esta ya no servir, ya estar leída,” gritaban con inocente júbilo aquellos nativos, arrancaban la página acabada de leer y la arrojaban al viento.
[1] Aquelarre. Revista semestral del Centro Cultural de la Universidad del Tolima. No 1. Edición Enero –Junio 2002

ALVARO MUTIS Y SUS VACACIONES CREATIVAS

Por el profesor Libardo Vargas Celemín[1]:
Gustavo Coba Borda afirma que las vacaciones más fructíferas de la literatura colombiana, las pasó Álvaro Mutis en el caserío de Coello, aquí a escasos quince minutos del centro de la ciudad.
El mismo autor lo repite en cuanta entrevista sobre sus inicios Ie hagan. “cuando digo que ya conocí el paraíso, estoy diciendo la verdad, a mi no me lo tienen que contar, se llama Coello. Ese paraíso donde terminan los llanos del Tolima y comienza la cordillera hacia la línea”
A Coello regresaba Álvaro Mutis cada año desde Bruselas, cuando apenas era un niño y un adolescente. Dejaba Europa y se internaba en los ríos y las montañas que circundaban la finca que heredó su madre. Allí se fue despertando esa sensibilidad que Ie ha permitido escribir muchos poemas que hablan del vocerío vegetal, que enumera la flora y la fauna de Ibagué y que se encarga de estar repitiendo el aroma del café, la sombra de los guamos, las enredaderas y las lianas que se aferran a las rocas por donde pasan los cauces del Cocora y el Coello.
Aunque Mutis advierta que no conoce la patria chica de su famoso Maqroll el gaviero, uno logra deducir que este tiene que haber nacido por los lados de Dantas, Laureles o en el mismo
Coello, porque si bien trata de esconder su personalidad, en una visión universal de la vida y aparenta ser ciudadano del mundo, muchas de sus afirmaciones en “La Nieve del Almirante” y en “Un Bel Morir” lo delatan. Esta especie de pícaro e intelectual, casi asesino y aventurero sin escrúpulos, es uno de los personajes más enigmáticos de la literatura colombiana. Nace en uno de los primeros poemas de Mutis y se replica en las seis novelas que ha escrito este autor.
Los recuerdos que tiene el autor de Ibagué y su nicho de sensaciones y expectativas, no solo los explicita en las entrevistas, sino que hacen parte de muchos párrafos presente en sus novelas. La Nieve del Almirante es un recorrido por la región de la Línea, Un Bel morir, el tránsito por las Cordilleras y montañas que rodean a Ibagué, de manera especial las que van hacia la región de Cocora, en Amirbar están las minas abandonadas y el pueblo de San Miguel, todas estas novelas cuentan con la presencia del paisaje tolimense.
Personajes como Flor Estévez o Dora, tienen no sólo los perfiles físicos de nuestras mujeres, sino también el arrojo y el ímpetu de sus luchas, tal vez hayan surgido con el trato deferente que el niño Álvaro tenía para las hijas de los arrendatarios de las sesenta parcelas que constituían la finca de Coello.
Creo que la insistencia de Mutis sobre la importancia que para su obra han tenido sus vivencias en este espacio geográfico no son gratuitas, pues todo escritor se nutre de su experiencia personal y son los años de la niñez, aquellos que se tornan más imborrables y se acumulan de tal manera que fácilmente se puede evocar. Mutis lo reitera siempre cuando afirma: “Todo sale de los caminos de Coello, de las lecturas en la hamaca que colgaba de la terraza de la casa, y de la gente maravillosa que vivía en la finca y que habitaba esa región en donde la llanura se va convirtiendo en una imponente cordillera”
Álvaro Mutis cierra este recuento de los novelistas y poetas importantes que han visitado este lugar, que sin ser paradisíaco, si ha logrado influir de alguna manera en sus visiones, en sus formas de percibir la naturaleza, en la tranquilidad que tuvieron para reflexionar sobre técnicas y asuntos, en consonancia con el paisaje de cerros azules y llano ilimitado que encierra esta pequeña ciudad, la misma que ha tenido la fortuna de contar con tan ilustres huéspedes.

[1] POETAS Y NOVELISTAS COLOMBIANOS DE PASO POR IBAGUÉ Aquelarre. Revista semestral del Centro Cultural de la Universidad del Tolima. No 1. Edición Enero –Junio 2002