24/05/09

ELEGÍA DE AMÉRICA

América sin más nombre
que tu sólo nombre
sin más hoy que el que
nos dejaron

crisol de la tristeza
fragua de la alegría.

Tierra de los diaguitas
incas, toltecas, mapuches
pampas, matacos, tehuelches
sioux, chiuanos, kaiapos

no quedan más que memorias
de sus lejanos tambores

“América de los americanos
América de todo el orbe"
Continente donde mezclamos
las sangres y los amores

indios, colonos, conquistadores
que hoy somos tu sal y tu siembra

América de Walt Whitman, Neruda, Vallejo
de Luis Franco, Martí, Javier Heraud

Suelo de la desnutrición
los caudillos y los esclavos
horizontes del horizonte
las "nuevas indias” y “el cabo”

Colones y Magallanes, los Cortés
"el che" y "el Cabo"

América conectada
con oriente y el pasado
la de la coca, el peyolt
de la chicha y el pescado

Comarcas del Machu Pichu
del Titicaca y el Ande

La de la cruz y la espada
de mitos y de leyendas
de brujos y sacrificios
de “civilización” y de mártires

América de Tupac Amaru
hollada por la tortura
los soles y los quebrantos
la muerte y los centenarios

Elegía de la esperanza
fénix de razas y llantos
letanía de tantos hombres
la América de los antepasados

América con la ilusión
de la ciudad de los Césares
el oro se lo llevaron y no quedó
más que los sueños para escribir este canto.
[1]

Leer también:
al descubrimiento de America; Predescubrimiento de america; Descubrimiento de America, claves.
[1] Poema de Guillermo Ibañez

POR TODOS TUS CANTOS

No tus manos ni tus ojos
sólo tu voz
a flor de piel
que me toca y me ilumina
desde el silencio
que me entona
al cabo del tiempo
tu voz en clave
- el secreto del sol
en el agua-
y mis oídos al aire
a tu boca siempre en vilo
cuando tu voz modula
peces de manantiales
y cascadas
y el proplo Bach escucha
aplaude
y yo
emocionado
oigo el cuerpo de tu voz
la voz de tu cuerpo
ceñido
y me ajusto también
me afino
con la lluvia de tus labios
como un ave remontado
tras tu ola
tu voz de ráfagas
internas
de mar picado
(aguacero de nubes blancas
arpegios
las ansias de tu boca)
y me cubres con la música
de otros dias
de otros cantos próximos
cuando poseído por tu voz
armonizo mi corazón
con el puro oído
que me ve
que me toca
que me encanta
[1].

Leer también:
Testamento de Garcilaso
[1] Poema de MANUEL PANTIGOSO.